Entrevista publicada en la revista “Paisajes desde el tren”
Tiene un talento innato para el baloncesto. Disfruta del juego, es disciplinado y ambicioso. Su nombre ha sonado todo el verano por los cambios de planes sobre su fichaje. Ahora, con la selección española, lo da todo en el europeo de Polonia. texto: Joana Uribe fotos: César Núñez
Conseguir la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Beijing fue como rozar el cielo. Ricky Rubio lo recuerda como si fuera ayer. Ahora se prepara para repetir el momento. Está concentrado con la selección española y listo para conseguir el éxito en el europeo de Polonia, del 7 al 20 de septiembre. El verano ha sido muy agitado para el joven jugador del DKV Joventut de Badalona. Su nombre sonaba como uno de los favoritos para ser fichado por la NBA. Había conseguido ser el quinto del Draft, el ranking de los mejores baloncestistas europeos que optan a jugar en equipos de la liga americana. Y es que los elogios que recibe Ricky son para sonrojarse; hasta el mítico alero Larry Bird quedó fascinado con su habilidad. En los dos últimos meses ha tenido ofertas del Madrid y del Barça. Todavía no conoce su destino (al cierre de esta edición), pero sea donde sea piensa seguir regalando momentos mágicos a toda la afición.
¿Cómo se vive eso de ser una persona de récords? El más joven de esto, el más joven de aquello…
Los récords si vienen, mejor; pero he escogido el baloncesto para jugar en equipo y mis éxitos son los del equipo. Las individualidades pueden resolver un partido, pero no el campeonato.
¿Cómo te consideras personalmente?
Como un chico inteligente y calmado; esas son, al fin y al cabo, las cualidades que requiere un buen base. Es muy importante tener un jugador en esa posición que sea capaz de mantenerse calmado en los momentos calientes del partido porque consigue que los otros jugadores también lo estén. Pero no te creas que siempre soy así. Cuando se necesita que el partido dé un giro y se requieren electricidad y explosividad, también las doy.
¿Y fuera de la pista?
Como cualquier chico de mi edad, amigo de mis amigos y bastante tímido. Cuando conozco a gente nueva, me cuesta entrar en el grupo. De hecho, mis amigos son los de toda la vida. Con ellos salgo a comer, a jugar a la bolera y a desconectar de este mundo de adultos en el que vivo permanentemente.
¿Qué te hizo elegir el baloncesto?
Supongo que la influencia de mi familia. Mi padre era entrenador y mi madre también jugaba. En mi colegio todos preferían el fútbol y, al principio, yo también jugué.
¿No te gustó?
La verdad es que no. Yo jugaba de delantero, y en esa posición sólo podía hacer una cosa: marcar goles. Pero no podía dominar la situación.
Eres tímido pero con afán de mando.
Correcto, me gusta mandar.
¿Y cómo se consigue mandar a la gente y que no se rebele?
Siempre con consejos positivos. Además, si tienes que echar una bronca, no permitas que los demás se enteren. Nunca se debe ridiculizar a un compañero frente al público. Dile lo que tengas que decirle, pero medio en broma y sonriendo.
A tu edad, ¿cómo se gana el respeto?
Las cosas salen poco a poco. Si controlas la situación y demuestras que eres maduro, el respeto se va ganando de forma natural.
¿Y qué hay que hacer para tener una mente tan fría en el campo?
Debe salirte de dentro. O la tienes o no la tienes. Cuando hay una lucha entre compañeros o cuando se pierde una pelota, debes reaccionar y no puedes decirle nada a ese jugador. Él está más enfadado consigo mismo.
¿Qué es lo mejor y lo peor que te caracteriza como jugador?
Lo mejor es que sé pensar. Siempre sé lo que debo hacer en la pista. No intento hacer lo que creo que no debo. En cuanto a lo peor, todos dicen que debo mejorar en el tiro. No lo sé; yo creo que como todo el mundo debo mejorar en todo. Como dice mi padre, nadie es un diez en todo. No soy perfecto, pero lo que sí te aseguro es que trabajo mucho, entrenando con el equipo o solo, buscando los ejercicios concretos para mejorar.
¿Qué recuerdas de tu estreno olímpico?
La expectación que significó jugar con los mejores y contra los mejores. Fue un momento mágico.
¿Con quién te entiendes mejor en la selección española?
Con Rudy, porque hemos sido compañeros.
¿Hay alguien con el que no quieras compartir habitación?
Con Edu Sonseca, porque ronca mucho y es imposible dormir. Pero, en fin (bromea), todos son grandes personas.
¿Qué llevas en los viajes para pasar el rato?
El libro que esté leyendo en ese momento; algo para estudiar si tengo exámenes; el ordenador, y películas. Me gusta leer novelas de intriga y aventura. Por ejemplo, me han gustado mucho las de Ruiz Zafón. Ahora quiero leer a Larsson. Todo el mundo habla de él; o sea, que no puedo dejar de hacerlo.
¿Te gusta el cine?
Como actor me gusta Will Smith. Es una persona abierta y divertida. Es mi preferido. Cuando estuve en Los Ángeles fui a ver un partido de los Lakers. Will estaba en la grada y lo enfocaron. Estaba todo el tiempo haciendo gracias, es buenísimo.
¿Quién te inculcó el gusto por la lectura?
Aíto García Reneses (ex seleccionador nacional). Siempre decía que teníamos que leer mucho para potenciar la inteligencia porque la cultura también se refleja en la pista.
¿Crees que es cierto?
Del todo. Los mejores jugadores han tenido buenos estudios; o sea, que pienso seguir el consejo de Aíto. Él ha sido muy importante para mí. Aíto cuida mucho a los jugadores fuera de la pista. Te inculca que es importante que tengas talento como jugador, pero también como persona. Y que estudiemos; sobre todo, que estudiemos.
¿Eres buen estudiante?
Sí, en casa yo era el bueno y mi hermano no. Yo quería estudiar Medicina o algo relacionado con la Educación Física. He acabado segundo de bachillerato y ahora tengo pensado buscar un módulo de informática que pueda estudiar a través de internet.
¿Cuáles son tus referentes en el mundo del baloncesto?
Mi hermano Marc, que es dos años mayor que yo. Siempre he querido seguir su camino. También Michael Jordan. Antes tenía muchos pósters en mi habitación. Ahora sólo conservo uno enmarcado de él. He visto pocos partidos suyos pero siempre han sido emocionantes. Un día le vi aquí, en Barcelona. Yo no pude jugar, pero estaban mis compañeros de selección. También me gusta mucho Chris Paul, que actualmente es un base de referencia. He jugado con él y es un gran jugador y una gran persona.
¿Qué es lo más positivo de jugar en el equipo del DKV Joventut?
Muchas cosas; entre ellas, la oportunidad de poder estar en este mundo. Sin el DKV Joventut no hubiera podido debutar tan joven ni estar donde estoy. Sólo un club como este saca jugadores de la cantera para situarlos en lo más alto. El año pasado, el líder del equipo era Rudy, un jugador de la cantera. Eso es de admirar. Lo que hace el Joventut con los jugadores jóvenes no lo hace ningún club.
Tu abuela enciende una vela cada vez que juegas…
Lo hace en todos los partidos de sus cinco nietos. Todos jugamos al baloncesto. Nos llama cada viernes para preguntarnos a qué hora jugamos y ella enciende una vela a no sé qué santo para que no nos hagamos daño. Ella cree mucho en esas cosas, y a lo mejor tiene algún efecto positivo.
¿Estás muy unido a tus abuelos?
Sí. Uno de los recuerdos de la infancia más agradables que tengo es cuando mi abuelo, que era conductor de trenes, me llevaba a la cabina. Me gustaba ver cómo lo conducía.
naciÓ en…
El Masnou (Barcelona), en 1990.
RÉCORD
Fue el jugador más joven (14 años, 11 meses y 24 días) en debutar en un partido de la Liga ACB, en octubre de 2005.
SEGUIDORES
Su abuela es su mayor fan. Pone velas cuando Ricky juega para que no tenga lesiones.
FAMILIA
Su hermano Marc, dos años mayor que Ricky, juega en las categorías inferiores del Joventut y también en la selección española. Su hermana, Laia, también es jugadora profesional.
Etiquetas: revista Paisajes, ricky rubio
















